José Calabres, visión en Noticias Venezuela

J. Calabres refugiados

Pocas veces en la vida se le brinda a uno el privilegio de un momento de vision del mundo con la claridad y la madurez necesaria para conmoverse ante las realidades mas inesperadas.


Hace algunos años llegué a EEUU. Llegué con miedo a un país desconocido. Detrás de mi, había quedado todo un mundo que por 35 años había construído, y ahora me encontraba con la vida en una maleta esperando que me recogieran en un aeropuerto inmenso donde no entendía nada de lo que me decían.

Hay momentos de la vida en los que uno se siente tan pequeñito y tan inmensamente solo que ni el llanto te consuela. Ese día era uno de esos momentos.

Llegamos a EEUU y nos recibió un frio invierno a mí y a mi familia. Mi madre, una santa, se dio a la tarea dura de rescatarnos no solo de una dictadura asesina que nos iba a matar, sino de una carcel mas grande aún, que era aquella en la se encontraba nuestra mente, incapaz de darse cuenta de que eramos prisioneros de un regimen despiadado y brutal. Fue mi madre quien nos rescató.

Mi primera impresion de EEUU fue cauta. Le miraba con recelo. En mi mente resonaban las palabras de muchos que me decián que nos iban a tratar mal, porque los americanos eran racistas. Miraba siempre sobre mi hombro buscando a quien me perseguía. Pero la realidad era, que nadie me perseguia, ni me señalaba, ni me trataba mal.

El tiempo fue pasando, y descubrí que en casi todas partes, en lugar de maltratarme por no hablar ingles, aquella gente hacía un esfuerzo sobrehumano para entenderme y ayudarme hasta en las compras de supermercado. Saludan, sonrien, me ayudan… aquello no era lo que me habían dicho que pasaría.

Y no es que no hayan pasado episodios lamentables, como en todos los paises, pero por cada uno de esos casos, hay cien mil que son absolutamente lo opuesto. Y asi pasó el tiempo y comprendí que esta realidad, no era nada parecida a la que yo había vivido en mi país, ni a la que me habían contado. Entonces me di cuenta que la vida, las realidades, solo se entienden cuando se experimentan, y que crear ideas o imagenes desde la base de opinion de otros es crear una vision del mundo completamente equivocada. No conocemos lo que no hemos vivido.

Con el tiempo, y contrario a lo que me habían dicho que pasaría, consegui trabajo en un canal de TV. Comencé a escribir de nuevo, mejoré notablemente mi inglés, y la vida siguió su curso para todos en una paz que no recordaba…

Y fue entonces cuando tuve el Deja Vù: Un personaje aparecía en television. Un personaje que ya había visto en algún reality show de mal gusto. Ese personaje sería candidato a la presidencia del pais mas poderoso del mundo. Pero su discurso… su discurso me sonaba familiar… demasiado familiar…

Yo soy venezolano. Mi país, tiene mas de 3 mil kilometros de costa con el Mar Caribe y posee algunas de las playas mas hermosas. Sus riquezas naturales, no tienen comparación con otro pais, y su gente, ganó el record Guinness en 2008 como el pais mas felíz del mundo. La comida, es de un sabor que no se encuentra en ninguna parte, y sus mujeres, son un tesoro de belleza envidiado por el planeta entero.

Yo vivía en una finca maravillosa, con 2 casas, cancha deportiva y un galpon de 700 metros cuadrados que era el taller de arte de mi padre, quien desde esa finca enclavada en una montaña ganó el premio nacional de arte en cuatro oportunidades.

Teniamos nuestro propio negocio, una agencia de produccion audiovisual, desde la que ganamos premios, publicamos un libro y convertimos a Venezuela en el pais pionero del arte corporal del continente.

Un grupo de politicos había prometido en mi país, por allá por el 98, un nuevo mundo maravilloso para todos, donde habría justicia, menos impuestos, soberanía, una mejor economía y sobre todo, igualdad para el “pueblo”, y aquel pueblo que escuchaba embelesado aquel canto de sirena, asistió sin saberlo, y rebosante de alegría, a las últimas elecciones libres de su historia, felices de votar por aquel militar golpista asesino que ahora se mostraba simpático, amable y sonriente.

Cuando mi familia y yo salimos de Venezuela, ese grupo de politicos, tenía ya 15 años en el poder, y de ser el tercer país exportador de petroleo del mundo y el segundo mas rico del continente americano, pasamos a hacer largas colas bajo el sol para comprar un jabón, un desodorante o un kilo de lentejas.

Militares, con armamento de guerra al cinto eran los encargados de decidir si alguien podía o no comprar leche o papel de baño. Cuando salí, Venezuela se había ya convertido del rico país petrolero, en el país de los narcos y terroristas.

Vemos la vida y la entendemos solo a traves del cristal de nuestras propias experiencias. Solo cuando vemos el mundo desde afuera, desde otro punto de vista, entiendes que hay muchos otros cristales y colores para ver y entender. Yo viví la decadencia de un país hermosísimo y rico hasta su mas penosa ruina. De primera mano conocí la represion, la tortura y el abuso de poder. Y aquel discurso, siempre era el mismo, dia y noche, a toda hora… de eso escapé. Pero cuando prendía el TV ahora, algo resonaba de pronto.

“Son Malos Hombres” decía aquella voz en el televisor. “Son violadores y narcos, y asesinos… quieren destruir nuestro país…” se leía en los diarios. El personaje del TV hablaba de mí y de mi familia. Y entonces recordé a los politicos aquellos que me obligaron a dejar mi país: “Son gente mala!… son corruptos!

Solo quieren destruir el país!…” decían siempre cuando hablaban de nosotros, los que nos oponíamos a la dictadura del narcoregimen. Para ellos, eramos gente mala, y nos apresaban en jaulas, y nos torturaban, y nos mataban… y ahora, de una manera sadica la TV me mostraba aquel discurso tan familiar una vez mas, pero en ingles.

El poder, no es mas que una ilusion. El poder solo existe cuando nosotros lo reconocemos. Solo se puede ejercer poder sobre aquellos que te reconocen como poderoso.

Por eso los que ansían el poder, son grandes maestros de la mentira, porque solo con la mentira y el engaño logran hacer pensar a los demás que si ellos pierden el poder, la calamidad acechará y todo se derrumbará en una catástrofe inmensa por culpa de la ineptitud de quienes se le oponen, así que el poder debe seguir en sus manos siempre. Gobernar sobre el miedo, y convertir el miedo en poder.

Por eso los dictadores, los capos, los mafiosos, siempre fanfarronean su poder de manera carnavalesca para infundir miedo y asi mantenerse. Por eso muestran sus armas, sus castigos, lo que hacen cobardemente a quienes se les enfrentan.

Pero para evitar que alguien despierte de esa ilusion, cada vez mas profunda de que ellos son superiores, los hambrientos depoder deben hacer mas. Deben dividir a todos, para que en el caos reinante nadie pueda ponerse de acuerdo ni tengan tiempo de razonar. Por leso siempre acusan a unos y a otros de traicion, de mentirosos, de vendidos, y así, mientras unos y otros se pelean, no hay union, y sin union, no hay fuerza. DIVIDE Y VENCERAS, decía el gran Maquiavelo.

La mejor manera de dividir es la retórica. El lenguaje. Con el lenguaje como arma, podemos hacer que cualquier persona salte de alegria, o se emocione con un hermoso poema hasta las lagrimas, o enamorar con una cancion, pero también podemos hacer que haga las mas terribles barbaridades. Los terroristas reclutan a sus miembros por medio del lenguaje.

Solo hace falta la palabra y nada mas. Un discurso es tan poderoso, que puede hacer que se desate una guerra, o acabarla. El poder de la palabra es mas feroz que el de una bala, y eso lo saben desde los poetas, hasta los mas desalmados asesinos.

Mi pais, Venezuela,  lleva mas de dos décadas dividido. Hoy, es un caos. Incluso gente del mismo lado, se ataca sin motivo ni contexto. Esa desunion, le da poder al dictador, que cada vez hace discursos mas terribles, y con el uso repetido de discursos horribles, lo horrible se hace cotidiano y pierde entonces su carácter de abominación. La cotidianidad de lo abominable, de lo terrible, del espanto.

Es así como cifras de cientos de asesinados en un periódico ya no llama la atención. Es así como una masacre terrible, se convierte en cualquier cosa sin mayor importancia. Es así como gente torturada por opinar o por no compartir una opinión, al mejor estilo de la inquisición pasa a ser una simple estadística, un tweet, un texto mas en un timeline que pasa rápido.

Tras varios años, un discurso que señalaba que los que como mi familia y yo, inmigrantes, éramos “malos hombres”, ilegales, que veníamos de “paises de mierda” a robar los trabajos y las medicinas de los americanos, que veníamos a vender drogas y a violar mujeres, se hizo normal.

Con el tiempo, ese terrible y falso mensaje ya no escandalizaba a nadie, pero entonces algo cambió, y de pronto, mis amigos y yo no podíamos hablar en español en ciertos lugares porque nos miraban mal o nos amenazaban. de pronto, tener la piel oscura se convirtió en una marca abominable, hasta que un día, una mujer histérica me dijo al escucharme hablar por teléfono que “hablara americano”, sin obviamente saber que América, es un continente entero con 32 países donde se hablan mas de 18 idiomas.


Pero no quedó ahí, sino que entonces el discurso subio de tono y fue llevado a otros niveles, y de pronto, lo normal era decir que los que no compartían las ideas del señor de la TV, eran “el enemigo a destruir”, y así, el pais se dividió… y yo miraba todo como en una pelicula retrospectiva… como había pasado en Venezuela.

El señor del TV de pronto resultó ser una suerte de semidiós, que todo lo sabe, que todo lo ve y que no se equivoca, pero sobre todo, sin el cual no habría futuro… y fue así como él se convirtió en virtuoso mientras sus enemigos ahora eran pedófilos, tomaban sangre de bebés y hacían cultos rituales en islas del pecado… mientras tanto, las imágenes de aquellos niños llorando encerrados en jaulas como animales, se hicieron normales, y después de un tiempo, se olvidaron, aunque los niños siguen en esas jaulas y su llanto se sigue escuchando en mis oidos sin cesar, asi como el de sus madres, que no volverán a ver a muchos de ellos nunca mas porque ahora no saben donde estan.

Creo que lo que era importante en esta elección no era quien ganaba, sino quien queremos ser como pais, y cuando todo parecía inevitablemente entregado al poder del que desprecia, del que divide, del que miente, una oleada historica de jovenes entre los 18 y los 30 años de edad, decidieron, sin estridencia ni escandalo, alzar su voz para decir NO MAS, y así, inesperadamente para muchos de esos que se creyeron aquellos mensajes de “mantener el stablishment”, en medio de un estruendoso día histórico, el fantasma de la mentira que divide a un pais para mantener el poder, el germen del racismo aun vivo, del odio, de la xenofobia, de la injusticia y de la soberbia mas pecaminosa, tuvo que frenar ipsofacto.

En un día, los jovenes salvaron heróicamente el futuro de su país, y quizá, de muchos otros. Son los mismos jovenes que hoy hacen planes de conservacion de energia, que son ecologistas, que quieren salvar tortugas y adoptan perros. Son esos que bailan en TikTok pero que tambien defienden los derechos LGBTIQ. Son los que hacen podcast en el colegio, los que trotan y van a gimnasios para mantenerse en forma, pero sobre todo, los que tienen su propia opinion y abogan por la justicia, la igualdad, los derechos de todos, y ya no permiten que aquellos de eso que llaman “stablishment” los manipulen con mentiras y propagandas en TV como a borregos sin mente. Son los que se cuestionan todo, los que leen, los que son curiosos, los que verifican fuentes, los que no se creen las historias de terror de los poderosos solo porque son poderosos. Hoy, mas que nunca, entiendo y aprecio que sean justamente esos que llamamos “nueva generacion” los que nos hayan dado un ejemplo de racionalidad, civismo y esperanza, porque gracias a ellos, hoy tengo la certeza de que vienen tiempos mejores para todos, porque ellos ya no son el futuro, sino el presente, y este presente esta definitivamente en buenas manos.

Hoy, por que ellos no creyeron en el odio ni en la division como camino a seguir, tengo de nuevo esperanzas. Gracias.

Jose Calabres.